29. Noviembre 2014 - 16:00 | Jordi Hernández | Comparativas
Santi Díaz

Lo que mejor define el comportamiento de nuestros invitados es la polivalencia. En ciudad, su tamaño les permite moverse con bastante desahogo, sin la fluidez de modelos más pequeños, pero muy dignamente. Los más ágiles en este ambiente son el Honda y el Sym; sus cotas, sensiblemente más reducidas que las de los demás, les aportan algunas ventajas, como a la hora de girar en espacios cerrados o desplazarse entre coches, por lo que nos encontraremos bastante a gusto.

La verdad es que las diferencias son mínimas a la hora de callejear. Donde realmente nos ofrecen lo mejor es en carretera, un uso al que nuestros invitados están muy bien adaptados debido a las prestaciones de los motores y a la buena configuración de las partes ciclo.

El Forza es el más equilibrado, sus suspensiones son las más confortables y efectivas, se comportan impecablemente sobre cualquier terreno y le aportan una magnífica estabilidad. Además, es extremadamente ágil, los cambios de dirección son tan vertiginosos como precisos y se muestra muy rápido en carretera, aunque su motor carezca del empuje y brío de modelos como el Kawasaki o el Kymco. Estos dos disponen de unas mecánicas explosivas, son impresionantes a la hora de acelerar y recuperar velocidad (vibran un poco), especialmente cuando circulamos por carreteras con curvas rápidas, donde ni siquiera el Honda logra hacerles frente. Enlazando curvas, el J 300 es un poco más efectivo que el Super Dink, aunque los dos son algo más lentos que el Forza en curva cerrada. A pesar de ello, unas suspensiones muy rígidas les permiten hacer los cambios de apoyo sin ningún miramiento, pues siempre podremos confiar en que tanto las suspensiones como los robustos chasis serán lo suficientemente rígidos como para sujetarlos en cualquier circunstancia.

Sorprendentemente, el Joymax se queda algo descolgado del resto cuando se circula a un ritmo alto. En circunstancias normales es muy suave y estable, pero cuando los demás incrementan el paso, su tren delantero resulta demasiado lento de reacciones, cuesta un poco meterlo en curva y, una vez dentro de ella, no ofrece la sensación de aplomo del J 300, del Super Dink y, menos aún, del Forza.
 
A la hora de frenar, pocas cosas en contra se puede decir de los cuatro. Utilizan frenos muy similares, lo que da unos resultamos muy parecidos, sobre todo en potencia, que es igual de buena en todos los casos. En cuestión de tacto y de facilidad de manejo, el Honda se lleva la palma, el sistema CABS simplifica muchísimo las cosas; además, es tan sofisticado, que cuesta mucho que el ABS se dispare en seco a no ser que seamos especialmente bruscos tirando de frenos.
 
El poder de frenada en el Kawasaki y el Kymco es sobresaliente, su tacto es un poco más tosco y, como en el Joymax, el ABS trasero a veces entra en acción cuando, al apurar la frenada, la transferencia de peso se traslada hacia el eje anterior. Por último, el Sym denota un tacto mucho menos deportivo, su eficacia está fuera de toda duda visto el material utilizado, pero, desde luego, carece del mordiente de sus rivales.
 

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